Maquiavelo y Gramsci: ataque al poder

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Una Elite tiene el poder en la sociedad, mientras la gente común, los trabajadores que han construido este mundo, viven oprimidos y vilipendiados. Esta es una realidad innegable, sin embargo conocerla es el primer paso para cambiarla. La transformación social y la Revolución son posibles. Ejemplo de esto en la praxis hay muchos, y también los hay en la teoría, pero estos últimos suelen ser menos conocidos, a pesar de que estudiarlos y nutrirnos de sus aportaciones es fundamental, ya que ellos lo que hicieron (en algunos casos) fue explicarnos como jugar el juego de la toma del poder, ese que se necesita para construir una sociedad diferente.

En 1513 Nicolás Maquiavelo escribía “El Príncipe”  y este libro fue una especie de manual para el político que ocuparía ese puesto. Se conoce entonces a Maquiavelo como el fundador de la política moderna, esto en tono irónico casi, puesto que en su libro Maquiavelo enuncia metodologías poco honorables para hacer política. Un juego poco moral de la política.

Entonces se abre la pregunta ¿Por qué este intelectual nos acerca sus ideas totalmente pragmáticas en lugar de guardárselas para sí mismo y su beneficio? Es porque Maquiavelo explicaba cómo era el juego a los príncipes. Entonces, si él pudo “reglamentar” esas cuestiones, es porque el juego ya existía.

Si ese juego ya existía, entonces lo que Maquiavelo hace es enseñar a jugarlo, explicarle a los que no lo conocen como se debe encarar el juego del poder, mediante la política, para disputar el poder a quienes desde hace siglos ya jugaban el juego, y con él se aseguraban su hegemonía. Maquiavelo  es estratégico y pragmático para la conquista y conservación del poder, él deja ese legado a los que no tienen el poder y deben conquistarlo (el poder civil), lo que hace es develar el juego que nos hicieron durante siglos los poderosos, eso le debemos. Pero, para los tiempos que corren, los escritos de Maquiavelo (o solo los escritos de Maquiavelo) quedan desactualizados para el tema de la praxis política y conquista y conservación del poder. Nosotros, la masa, la multitud, la gente trabajadora que poblamos el mundo, necesitamos una actualización teórica para que nuestra clase pueda derrocar a la Elite y su Nuevo Orden Mundial, y poder tomar las riendas de nuestro destino para construir una sociedad libre basada en la justicia social y la solidaridad. Resulta que esta actualización teórica fue echa durante el siglo pasado por un filósofo e intelectual brillante: Antonio Gramsci.

El genio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano, fue un estandarte de las ideas socialistas y comunistas, durante la época fascista fue encarcelado y en su celda escribió gran parte de su obra.

Nosotros debemos hoy, si queremos derrocar a la elite que dirige el mundo a su antojo, estudiar y aplicar algunos puntos de su brillante teoría.

Un concepto que debemos tener en cuenta, es el de los dos tipos de batallas que existen: la guerra de maniobra y la guerra de posiciones. La guerra de maniobra es aquella tradicional que se constituye con la violencia, la acción guerrera directa. Mientras que la guerra de posiciones (inspirada en la tradicional guerra de trincheras de los campos de combate) es la batalla cultural, aquella que debemos dar ante las formas de dominación mental y cultural que la elite ha creado. Se trata de derribar las súper-estructuras que sostienen a la estructura económica.

Sabemos, y varios autores han tratado el tema (Daniel Estulin, Walter Graziano, Fritz Springmeier, Marilyn Ferguson, etc.) que la elite no solo ejerce su poder mediante las fuerzas represivas del Estado (policía y ejército) o mediante el aparato burocrático del Estado, sino que controlan nuestra cultura y nuestra mente con los medios de comunicación, la música, el arte, el cine, el sentido común, todo tipo de formas culturales. De esto también nos hablaba Chávez:

“Ahora el sentido común es producto del baño de la filosofía dominante y de la ideología a través de distintas formas, a través de telenovelas, a través de películas, a través de canciones, a través de propagandas, de vallas, de colores hasta los colores son utilizados científicamente para lograr la hegemonía de la clase burguesa dominante”. 1

Ellos controlan todos esos medios de producción y de difusión (esto ya lo ha explicado Marx en el siglo XIX)2 para controlar la ideología de la gente, y su sentido común, el cual es una súper-estructura que mantiene, como diría Gramsci, el consenso de la sociedad civil aceptando la opresión de la que es víctima, esto provoca que lejos de revelarse, trabaja para reproducir las injusticias del sistema. Gramsci explica que la clase hegemónica no solo ejerce una dictadura sobre sus clases subalternas sino que también ejerce una dirección moral e intelectual. Su hegemonía es tal debido a una doble función, o sea que a la clase hegemónica para serlo,  no le basta con ser clase dominante, sino que también debe ser clase dirigente.

En este sentido, la guerra de posiciones va a consistir en desmantelar esta dirección moral e intelectual, en socavar los puntos y pilares de esa dirección. Cada medio de comunicación, institución, espacio dentro del Estado o la sociedad civil es entonces una trinchera. En esta trinchera, la elite genera su hegemonía, si nosotros podemos ganar esos espacios, a partir de hacernos con estas trincheras, tenemos la oportunidad de generar contra-hegemonía. Esta operación es la guerra de posiciones, la batalla cultura, ya que para cambiar la sociedad primero es necesario cambiar a la gente que la cambiará, concienciar a las masas que se constituirán en la base social de la Revolución futura, esto es trabajar para crear las condiciones históricas subjetivas para la Revolución del mañana, aquella que nos libertará de las garras de la esclavitud.

La elite usa todo lo que está  su alcance para hacernos sus sirvientes y lucrarse a nuestra costa, todo está diseñado para eso, como dijo Marilyn Ferguson:

“Hay legiones de conspiradores… en las empresas, universidades, hospitales, en las facultades de las escuelas públicas, en las fábricas, en los consultorios médicos, en las agencias estatales y federales, en los ayuntamientos y en el personal de la Casa Blanca, en las organizaciones estatales, en prácticamente todos los ámbitos de formulación de políticas en el país [Estados Unidos]… [Incluyendo] a nivel del gabinete del gobierno de Estados Unidos”.

Ese es el juego que la elite viene jugando hace siglos. Maquiavelo y Gramsci, lo que hicieron, fue explicárnoslo para que podamos jugarlo en contra de la elite. En la actualidad, el Nuevo Orden Mundial está al acecho, y uno de los primeros pasos para plantarle cara es formarnos en la filosofía de la praxis.

Notas:

1 Discurso de Hugo Rafael Chávez Frías, el día 2 de junio de 2007

2 En su libro “Ideología alemana” escrito entre 1845 y 1846 y publicado póstumamente

Bibliografía:

Maquiavelo Nicolás, El Príncipe, Crónica, 1994

Ferguson Marilyn, La conspiración de Acuario, Biblioteca Fundamental Año Cero, 1994

Gramsci Antonio, Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Editorial Nueva Visión, Buenos Aires, 1984

Gramsci Antonio, Los intelectuales y la organización de la cultura, Ediciones Nueva Visión, 1972

Gramsci Antonio, Antología, Siglo XXI,2005

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3 pensamientos en “Maquiavelo y Gramsci: ataque al poder

  1. Está bastante bien el artículo, pero añado más cosas que pueden interesar:

    1)-Robert Greene ha publicado una serie de libros en torno al “Juego del poder”, todos ellos sobre cómo obtener supremacía social. El que yo (y muchos como nosotros) considero mejor es “Las 48 leyes del poder”. Este tío no es Gramsci, pero es una buena actualización a Maquiavelo y a muchos como él (Miyamoto Musashi, p.ej.).

    2)-Como bien apuntaban en “gazzettadelapocalipsis”, el progreso es un mito, porque no es absoluto, sino relativo. Es decir: es bueno según cómo se le dé uso. Lo mismo ocurre con las “revoluciones”: a la larga suelen ser otra “Progress trap”, porque aquellos que llegan al poder así simplemente perpetuarán un modus vivendi que no funciona, mientras perfeccionan sus formas de no ser derrotados por nuevos revolucionarios (la misma burguesía capitalista no es sino la clase que sustituyó a la oligarquía feudal, pero las estrategias empleadas por ambas son las mismas).

    Yo hablaría más bien de que la única revolución verdadera es de las mentes, porque todas las estructuras de poder acaban convergiendo en los mismo patrones de dominación (cosa que ahora entiendo gracias a haber aprendido psicología evolucionista).

    En resumen: me está gustando esta página, ¡es la repanocha! 😀

    Ps: visitad mi blog http://poder-parasito.webnode.es/blog/

  2. Hay que dejar de jugar ese juego, lo que hay que cambiar no es a la sociedad, hay que cambiar es la manera de pensar del individuo, la mente, hay que reprogramar y dejar de jugar ese juego, el cambio debe venir de adentro hacia afuera, cambia la mente del individuo y su forma de pensar y cambiara la sociedad…

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